Todo alimento no estrictamente orgánico y alterado previo al consumo humano es conocido como un producto procesado, en ocasiones dichas alteraciones pueden provocar la pérdida de algunas propiedades y desde luego, generar daños a la salud.
Por eso consideramos de suma importancia hacer notar los productos de fácil consumo de esta índole y por ende de fácil daño a nuestro alcance. Si distinguimos con facilidad aquello que nos hace mal, con facilidad lo podremos evitar o sustituir.
Generalmente los productos enlatados tienen largas fechas de caducidad con la intención de poder ser almacenados; sin embargo para que ello sea posible los múltiples procesos a los que someten la comida dejan prácticamente nulos los beneficios del consumo de la misma.
El uso de alta tecnología es muy común para lograr sabores y sensaciones gratas al paladar humano, asimismo se suelen añadir micro-nutrientes sintéticos que ayudan a «fortificar» los productos finales, que cabe aclarar son solo el resultado de agentes y diferentes procedimientos que buscaron una determinada apariencia y por supuesto un sabor.
¿Qué nos daña?
- Los colorantes
- Antioxidantes
- Blanqueadores
- Solventes
- Saborizantes
- Endulzantes
- Ácidos ascórbicos y benzoicos
La relación del consumo de alimentos procesados y ultraprocesados respecto a la salud salta a la vista ya que son el impulso de enfermedades como la osteoporosis, cáncer de estómago, hipertensión y por supuesto, la obesidad.
Te recomendamos evitar consumir:
- Sopas enlatadas e instantáneas
- Mermeladas
- Caramelos
- Bebidas gaseosas (refrescos)
- Galletas
- Jugos no naturales
- Leche en polvo para niños y bebés
- Margarinas
- Productos «listos para calentar»


