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Hace 13 años ya, fui invitado a grabar mi Podcast. Yo respondí: ¿yo?, ¿un podcast?, ¿pero de qué voy a hablar?…

El primero me costó trabajo. Luego de haber estado en cabina y visto a Fernanda Tapia hacer sus podcasts sin tener nada preparado, con esa capacidad extraordinaria que ella tiene para ser ocurrente, ingeniosa y brillante… Yo pensé que “así era la cosa”

El día llegó, arribé al edificio y subí el elevador sin saber que me esperaba vivir una de las horas más frustrantes y vergonzosas de mi vida. Solo, en una cabina de grabación forrada de pasto artificial verde con pequeñas ventanas que dejaban ver las calles de Polanco, Ciudad de México, yo sudaba, no sabía por dónde empezar, cómo empezar…

Mortificado veía a Bernardo, el amable técnico de audio esperando pacientemente. Yo no podía completar una sola idea. Sentía que estaba haciéndole perder su valioso tiempo.

Al final me di cuenta que yo no era Fernanda Tapia, y que yo sí tenía que pensar lo que iba a decir. También descubrí que no puedo con la presión de sentir que alguien pierde su tiempo a causa mía. Así que tomé una decisión: Grabaría mis podcasts en casa, tardara lo que tardara; al menos tendría que lidiar sólo con mi frustración, con la de nadie más.

No tenía cabina de audio, sólo un closet con delgadas puertas abatibles en un loft “casi de papel” como diría mi esposa, en medio de la vorágine de autos de Patriotismo y Viaducto, así como de aviones que pasaban “frenando con motor” cada 1.2 minutos…

El closet no era mucho más silencioso que la azotea, pero la ropa hacía que no hubiera tanto eco… Ahí grabé casi todos mis podcasts.

La edición de “los fríos” (mi voz sin audio), era un verdadero vía crucis para quitarle no sólo mis errores, sino los ruidos de coches, aviones…, ¡ah! y por supuesto, los múltiples perros de los vecinos que fueron la causa principal por la que terminé, unos años más tarde, dejando atrás mi tan amado loft.

Hoy me toca ser yo quien escribe de este lado. No pude evitar recordar lo que les acabo de narrar, pues la sensación ha sido exactamente la misma… Pero con un poco más de cayo…

Hoy sí tengo idea de qué vamos a hablar mi equipo y, a veces, siempre que pueda, un servidor.

Como todo lo que hacemos en Fuerza Integral, en este blog hablaremos de bienestar y salud, cuidado personal, de cómo tener un sistema inmune fuerte. Pero reforzar nuestras defensas no sólo físicas, sino también emocionales, mentales…

Vamos a hablar además del sistema inmunológico que, por razones obvias, es el tema actual, de cómo hemos podido ayudar a decenas de miles de personas a superar sus problemas de salud…, sí, incluyendo COVID-19.

Me decía uno de mis alumnos que toda su vida había sufrido de casi ocho gripas al año: “es increíble lo que un buen uso de mi mente puede reforzar mis defensas, lo que una buena postura puede fortalecer el sistema inmune, darme ideas y mejorar mi estado de ánimo…”

Cuando me dijo esto, por primera vez en su vida llevaba más de tres años sin tener una sola gripa. Pero por mucho que me alegra esa anécdota, aún más extraordinario son todas las condiciones de salud que responden de manera inmediata en la mayoría de los casos, a la práctica de ZhiNeng QiGong (se pronuncia Tzi-neng-chi-kung).

Para quienes nunca han oido hablar del QiGong, o como se escribe incorrectamente más a menudo debido a su pronunciación: Chi-Kung, les puedo decir que son ejercicios para cuidar la salud, pero eso no haría justicia.
Si bien el cuidado de la salud es una parte muy importante de esta práctica cuerpo-mente que ha sido calificada como la más efectiva de la historia por las autoridades chinas, va mucho más allá. Es un mecanismo de higiene interior que puede llevarnos a descubrir quiénes somos en realidad y a expresarlo con la más bella potencia.

Hoy a causa de ZhiNeng QiGong, un conocimiento que me permitió recuperar mi salud cuando todo parecía perdido y que me ha llevado a construir una comunidad de personas maravillosas que como yo, no pueden imaginar su vida hoy sin esta gran herramienta.

Así que hablaremos de ello, pero también hablaremos de muchos temas más muy interesantes y valiosos.

Si ustedes son de esa especie casi extinta a la que le gusta la lectura, nos estaremos encontrando por aquí de vez en cuando y será para mí un honor y un placer.

Por lo pronto, me despido no sin antes darles la más cordial y amorosa, llena de letras BIENVENIDA.

Atentamente su amigo: Eduardo Osegueda

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